cam01450-1

Por: Jessica Campos

Sí, de seguro existe algo único en esta ciudad. Algo que la hace atractiva y que invita a todo turista a sentirse en casa. Tal vez sea sólo mi perspectiva por el hecho de haber dado mi bienvenida al mundo, o ese extenso puente sobre un hermoso lago que visto desde cualquier punto, invita a descubrir su fortaleza. Por ahora sólo puedo expresar mi opinión, al final, serás tú, quién tenga la última palabra sobre la tierra del sol amada.

Y es que no hay mejor época para describir los espacios de esta ciudad llena de risas y un extraordinario clima caluroso; es en el mes de Octubre cuando se da inicio a ese repique de tamboras desde cualquier rincón, se afinan los furros y se preparan los aplausos pausados que daremos a diario a ese par de Gaitas que se escuchan hasta el día donde con cada abrazo damos bienvenida a un año nuevo.

Surge también como la mejor época para aquellos fanáticos dispuestos a mostrar su fiebre naranja por sus Águilas del Zulia, que vestidas de protagonistas irradian orgullo cada 18 de Noviembre, mostrando el mejor escenario en honor a nuestra Patrona Morena Virgen de Chiquinquirá.

Pequeños detalles nos definen como sus habitantes, desde una sonrisa al compartir un café con los nuestros o con ajenos, hasta nuestro característico hablar. Les confieso, no existe Marabino que no sea reconocido en cualquier punto de nuestro país. Algunos se atreven a tomar distancia al identificar nuestra voz aguda o exceso uso de jergas. Sin embargo, en nombre de muchos, puedo asegurar que no nos apena, al contrario existen casos donde sólo por llevar al Zulia en el corazón, es posible que lo hagamos con intención.

Hace poco me atreví a recorrer los rincones donde nació esta gran ciudad. Y digo me atreví, porque mientras lo hacía, no faltó un nativo que estuviera en contra de éste recorrido y hasta fue posible escuchar un ¡Muchacha estái loca, guardá ese teléfono! Caso omiso, mi Norte era devolverme un rato a esa historia de la cual no había sido partícipe y mi impulso estuvo motivado por lo que mis raíces anhelaban revivir.

Desde una extensa calle que invita a dar pisada con una sonrisa como único amuleto, se dejan ver esas grandes y coloridas ventanas de madera que brillan al son de un sol de mediodía. En el curso, hay más de uno que brinda un saludo y hasta una pequeña reseña sobre vivir en una de las casas con más antigüedad. Siguiente, en dirección hacia unos de sus callejones, nos vamos adentrando al corazón de esta ciudad, donde su historia va tomando vida, y al final de una extensa calle se revive aquel espacio donde una larga línea de Marabinos esperaban ansiosos por embarcarse en el gran Ferry de Maracaibo;  a su derecha, un extenso y colorido Mercado Popular daba su aporte a esta gran ciudad. Es interesante escuchar estas anécdotas y dejar fluir la imaginación.

cam00108

Al recorrer su amplia Plaza Baralt, edificaciones antiguas aún guardan su mejor vista. Sin duda alguna, transitarla hace en todo visitante florecer sus ánimos de continuar recorrido. En dirección al Paseo de la Chinita, se levanta la mejor presentación de nuestra Virgen. Esa, y la majestuosa Basílica amarilla, que a lo lejos reposa sobre sus firmes columnas, son los lugares donde más de uno afirma con orgullo, éste es Maracaibo, mi lugar favorito.

cam00644

Respira y vive

p1020201

Por: Jessica Campos

Eso de amor a primera vista, sí existe.

Ya extrañaba estos posts donde los recuerdos fluyen y las palabras expresan lo vivido en los mágicos lugares que me ha tocado conocer. Sí, mágicos. Así es mi definición para esa ciudad con un característico barrio rojo y canales marrones.

Con una breve introducción de un nativo de aquel lugar, en un vuelo de trece horas  pude crear mentalmente lo que estaba a punto de presenciar. Y es que desde el momento donde el personal de tripulación te despierta con un bien sentado desayuno, sólo queda prepararse para lo que está por ocurrir.

Ya en tierra firme, con una calurosa bienvenida, y en el intento de pronunciar mi primera palabra neerlandesa Schiphol, su aeropuerto te hace sentir como en casa. Inmediatamente al respirar su aire, algo hace click con tu sonrisa y por muy oculto que esté el sol detrás de esas grises y opacas nubes, el amplio panorama de la ciudad vista desde la central de trenes, hace que tu mirada prepare todo lo que está por venir. Optamos por una taza de café para los updates del viaje, e iniciamos un breve recorrido por los stands de turismo que ofrecen más de una atracción de ensueño. Cautivada por estar de visita en la época donde toda Holanda se viste de colores, no surgió duda alguna al adquirir tickets para visitar su más hermoso y primaveral jardín de tulipanes, Keukenhof.

Entre risas y una pausada lluvia logramos iniciar el descubrimiento de todos sus rincones. Una ciudad con personalidad única, fue como inmediatamente la califiqué. Sus casas inclinadas, atractivos museos, un barrio con un intenso color rojo y las mejores cervezas artesanales, hacen de este recorrido una interesante aventura. Cada calle tiene su secreto y con una bien contada historia pudimos brevemente devolvernos a esos momentos. Su arquitectura y la mezcla de coloridos árboles que rodean cada espacio, hace que todo fluya y tu voz interna grite a fondo un calmado Respira y Vive. Todo pensamiento es válido mientras recorres sus calles, hay quienes van en silencio contemplando cada imagen captada, mientras otros prefieren escoger mentalmente una buena pieza de rock and roll para dar vida a cada pisada. Así es Ámsterdam.

Muchos etiquetan a París o Venecia como lugares donde todo abre paso al AMOR. Pero hay algo en esta ciudad que la invita a unirse a ese listado.  Posiblemente sea ese viaje por sus canales marrones que hace que todo desconecte. Tal vez son sus áreas de disfrute donde todo amor juvenil es marcado por un entrelazado flujo de conexiones. O quizás, sólo sea ese algo que se produce al caminar sus calles cuando la brisa hace notar a plena vista en cada visitante, ese llamado amor propio. Sin duda alguna ésta ciudad tiene su encanto, y por supuesto un extra de love.

Te invito a disfrutar cada lugar por conocer, todo destino tiene su magia. Tu única tarea es descubrir lo que tiene guardado para ti. Con un toque de atención plena y un saco de ganas por disfrutar lo vivido, aseguras el objetivo a cumplir.

Se tú quién guíe al lugar a permitirte sentir en casa. Y quien sabe, tal vez corras con la suerte de que alguno de ellos robe tu corazón, al menos por un día.

Respira y vive

IMG-20130313-01067

Por: Jessica Campos

El 13 de Marzo de 2013, pudimos gritar ¡Tenemos Papa!

Para esa fecha, realizaba la última parada en mi primer recorrido por el continente europeo. Anhelándola desde el día 1, y mi intuición haciendo un llamado en altavoz, sabía que ésta guardaba la mejor experiencia.

Luego de haber iniciado el descubrimiento de los rincones de la majestuosa Roma, los planes siguientes para conocer los sitios con mayor tráfico de turistas se vieron expuestos a modificación por el variante y sorpresivo factor clima. Ante esto, opté por aferrarme a un lo mejor es lo que pasa, aquí les va el por qué.

Recibimos una calurosa bienvenida, no por el clima, sino por sus anfitriones,  quienes en su intento por hacer tan personalizada nuestra llegada, interpretaron brevemente una canción que llevaba el nombre de nuestra ciudad natal MARACAIBO, incluyendo por supuesto la coreografía que correspondía al videoclip de lo que según ellos fue éste hit, para lo cual admito, fueron los únicos dos minutos en los cuáles no sabíamos si sólo sonreír o tararear al compás. Finalmente, por haber sido tan auténtica, fue merecedora de una serie de aplausos que brindamos en su honor; bueno, por eso, y por los bombones de chocolate que aguardaban cada habitación.

Para el día 2, teníamos previsto visitar el imponente Coliseo Romano, y digo teníamos porque fue aquí donde se dio inicio al no previsto cambio de planes. Por ser el lugar con mayor espacio al descubierto, y unas fuertes lluvias que no estaban a favor, fue preciso intercambiar por el siguiente destino en la lista, la ciudad dentro de aquella ciudad, el Vaticano.

Dos áreas principales resaltan aquel lugar, la Basílica y la amplia, concurrida y para ese momento mundialmente protagonista Plaza de San Pedro. Antes de entrar a la Basílica, es preciso transitar por el Museo Vaticano, un espacio con muchas historias para escuchar y más de un recuerdo que hace que cada visitante se traslade mentalmente a todo lo contado. No existe distracción alguna durante su recorrido, sólo una mirada con gesto de impresión y un extenso silencio como única acción. Minutos más tarde, se nos fue anunciado la clausura para visitantes a la Capilla Sixtina,  lo que traía consigo no poder apreciar de cerca las famosas obras de Miguel Ángel, sin embargo contrario a descontento, surgió una sensación de respeto, por saber que desde ese rincón, pronto saldría aquella persona que saludaría desde una de las ventanas, con un nuevo nombre, un nuevo cargo, nuestro nuevo Papa.

4.30, pm finalizado el tour, una única salida nos llevó en dirección a la mencionada Plaza. Al salir, estaba allí la anunciada lluvia con su mejor acompañante, un fuerte viento de invierno. Desbordada de miles de personas, y a la altura de las figuras que reposan sobre sus firmes columnas, todos los lentes apuntaban al balcón que daría bienvenida a tan esperado evento. Una vez ubicados en el espacio desde donde seríamos espectadores por las próximas horas, sólo dos preguntas aguardaban sus respuestas ¿Será hoy el día? ¿Valdrá la pena la espera?

19.00 pm, en el intento de olvidar el intenso clima, todo tornó despacio, tal vez esta ciudad estaba tratando de darme un momento de conexión. Observé con atención a todo invitado a mi alrededor, quienes a su manera, compartían un abrazo que limitaba la entrada a la brisa fría que impedía encontrar tranquilidad; y noté una sonrisa y un brillo en cada mirada que traducía el sentimiento de vivir ese momento en ese lugar.

19.05 pm, las campanas emitieron un primer sonido lo que a su vez invitaban a dirigir la mirada hacia aquel humo que anunciaba la decisión final. Al observar su color oscuro, surgió un sentimiento de tristeza quizás decepción, por saber que la espera se trasladaría a otro día más. Pocos segundos después, las campanas continuaban su cantar y sólo bastó para que algunos que habían desviado su mirada, pudieran recuperar su atención y así poder captar aquel cambio de color que estaba ocurriendo, era momento de presenciar un Humo Blanco y un grito al unísono que anunciaba ¡HABEMUS PAPAM!

Sonrisas y miradas encontradas reflejaron como todos celebraban la llegada de un nuevo Papa. Todo cabía en aquella celebración; alegría, aplausos, plegarias, y algo que considero lo más sorprendente, un cruce de culturas en un sólo abrazo. Me atrevo a decir que no existe experiencia similar, un momento único que sólo es posible vivirlo una vez en la vida. Por esta razón dos palabras me acompañan cada vez que revivo ese recuerdo: Gracias Dios.

Con esto reafirmo que todos los cambios de planes vienen acompañados de una alerta que nos indica que al aceptarlos, hay algo mejor para nosotros. Confiemos, la vida es la encargada de ubicarnos en la mejor ruta.

Respira y vive.

CAM01312

Por: Jessica Campos

Hace un par de años, me encontraba en un vuelo de trece horas con destino a la ciudad de los canales marrones y un barrio rojo, Amsterdam. Para hacer este trayecto un tanto entretenido, mi bolso incluía un libro, mi ipod, audífonos, un Candy Crush recién instalado y un checklist de potenciales destinos por conocer cuya función sería jerarquizarlos por día de visita. Como resultado, elegí la mejor opción, conversar por las siguientes horas con la persona del asiento a mi izquierda, un nativo de aquel lugar que utilizó como medio de comunicación un idioma ajeno a su localidad, y a la mía.

No recuerdo cuál fue la pregunta precisa para dar inicio al monólogo que protagonicé, pero sí recuerdo que fue tan extenso como el párrafo que están a punto de presenciar. Descuiden, no perderán pista alguna porque si algo puedo revivir, es el recorrido que realicé por todo el país que me tocó describir.

Como premisa, expresé la existencia de ciudades contenedoras de toda una temporada de cálidos veranos, logrando captar así su atención de manera inmediata ya que la palabra verano fue percibida como un privilegio. Inicié el recorrido por la ciudad con más alta temperatura, dueña de un Lago que goza de un tanto de protagonismo por concentrar la mayor cantidad de relámpagos en el mundo y único en dar bienvenida a un extenso Mar, permitiendo así la libertad en el cruce entre sus aguas. Siguiente a esto, afirmé que este Mar con su cautivador color azul es capaz de bordear de este a oeste a más de una ciudad y más de una isla propia de aquel país, dando como resultado las mejores playas que van desde las más pasivas a aquellas que con su movimiento permiten sumergirse hasta hacer una danza al compás de los surfistas. Para este momento, su atención se hizo aún más plena sólo por el hecho de haber incluido la palabra playa en esta descripción. Adentrándome más en el corazón de ese país, detallé los famosos Llanos dueños de cultivos de girasoles que acompañan e iluminan con luz propia a todo aquel que los recorre, y resalté la extensa longitud de estos Llanos hasta limitar con aquellas Montañas que celosas encierran sus ciudades, restringiendo la entrada del sol y dando bienvenida a las más bajas y acogedoras temperaturas. Hice notar que en ellas, es merecedor escoger desde una brisa suave y fría hasta un clima templado en lo más alto, donde con solo descuidarte puedes ser sorprendido por algunos escasos copos de nieve. Indiqué que ubicados en este punto, la vista panorámica refleja una callada ciudad con un río que la atraviesa en su andar, y a lo lejos, con un tanto de misterio y una bien contada historia, estas Montañas son capaces de mostrar el perfil de un Indio que reposa dormido sobre ellas. Finalmente, encaminada a volver al clima soleado y seco, hice mención sobre las Mesetas firmes y planas que acompañan a todo invitado a una confiada escalada para escoger el mejor ángulo desde el cual su mirada podrá captar la caída, desde el punto más alto y reconocido por el mundo entero, del más hermoso Ángel cuidador de ese país.

Te estaba describiendo a ti VENEZUELA.

Al terminar mi discurso, aquel nativo de los Países Bajos logró llevarse una imagen mental de todo el recorrido descrito, siendo capaz de afirmar que este país se estrenaría en su lista de destinos por conocer. Mientras tanto yo, durante las horas restantes me dispuse a revivir cada detalle antes mencionado, agradeciendo ser parte día a día de este escenario y dándole la bienvenida una vez más a la felicidad.

Créanme, no se requiere ser un experto para comunicar todos los secretos de este hermoso país, basta con tener una vista aérea de lo que sus límites territoriales encierran y haciendo un zoom en cada punto seleccionado, se abrirá entrada a cada rincón con alma y color. Con sólo expresar lo que tu mirada puede apreciar y lo que tu experiencia te brinda vivir, eres capaz de captar la atención de la persona quién hoy te acompaña en un café o aquel potencial ajeno que está a la espera de recibir una calurosa bienvenida al marcar entrada en nuestro territorio.

Entonces, ¿preparado para iniciar tu monólogo?

Respira y vive.

 

 

 

 

IMG-20140217-WA0001

Por: Jessica Campos

No es una historia de amor, ni de desamor.

Si de algo estábamos seguros hace un par de décadas atrás, era nuestro escaso interés por utilizar la afamada enciclopedia Wikipedia para consultar de manera apresurada información sobre destinos frecuentes en el mundo. Sin duda alguna, en la actualidad es una actividad tan recurrente como revisar las redes sociales al despertar. Es inmediato el tiempo que transcurre desde el momento en el que alguien nos indica que durante los próximos años tendrá una nueva ubicación geográfica, para que nuestro impulso nos lleve al dispositivo más cercano y comenzar una búsqueda rápida de las características de dicho país. Somos capaces de mentalizar el nombre de la ciudad capital, bandera, frases típicas en su idioma y finalmente, por supuesto, entrar al enlace directo que usa Google Maps para indicarnos cuántos kms de distancia nos separarán. A esta acción le llamo amor grupal.

Es evidente que recientemente se han escuchado más frases que van de la mano de un hasta luego, que una bienvenida. También está claro que al hacerlo, existe un brote de emociones contrarias a la alegría, que van llenando el dispensador de Te extraño que todos hemos adquirido. Al observar con atención estas decisiones, en las que en muchos casos hemos llegado tarde para participar en un intento de lluvia de ideas, no queda acción alguna que aceptar la noticia y continuar. Sin embargo, en este cruce de emociones, a más de uno le gustaría contar con un buzón de sugerencia de tipo -inserte su opinión aquí- que sirva de apoyo al momento de dar continuidad a la amistad, que ahora pasa a ser virtual.

He aquí la mía.

Si por un momento hiciéramos un escaneo extenso a la conocida frase vivamos el presente, podemos sacar provecho del tema en cuestión. Como lo refería en el post Amigas Madres cuando mencionaba el aclamado Whatsapp, vivimos en una era altamente tecnológica. Por tanto, existe una gran cantidad de medios que nos permiten continuar la comunicación con todo aquel que ha tomado ese rumbo, siendo esto punto a nuestro favor. Sin embargo, una vez las distancias se han hecho efectivas, con sólo observar un hola en algún mensaje enviado por su parte, hace que nuestros ojos humedezcan y nuestros labios sellen. Como resultado, para de dar respuesta a este saludo, tendemos a usar ese catálogo de opciones que sólo hacen ahondar la sensación de la notada distancia.

Es aquí donde propongo demos un giro a esas palabras, a esas frases; y elijamos cambiar un Te extraño, por un Te quiero. Créanme, al hacerlo surge un cambio de pensamiento tan inmediato como hacer un click, le damos entrada a vivir el presente, el ahora, el momento, y se crea un sentimiento donde acortamos el tiempo para el próximo reencuentro, así no exista fecha concreta. Muchos utilizarán como etiqueta la palabra difícil para referirse a esta acción propuesta, sin embargo, no cuesta más que un intento para notemos su efecto.

Amor grupal. Dos palabras que definen el sentimiento de apoyo que damos a todo aquel que va encaminado al logro de sus metas. Para muchos, la palabra amor es tan distante como un aviso de RESERVADO, pero les aseguro, aún estamos a tiempo de cambiar ese esquema. Lo llamo grupal porque a pesar de que existen casos donde es una sola persona la protagonista de la despedida, el apoyo que dejamos salir es recíproco, convirtiéndolo así en más de uno, grupal.

Evitemos dar espacio a descontentos, el presente nos invita a apreciar el momento, a usar las herramientas con las que contamos para hacer surgir una sonrisa. Está en nuestras manos permitir que las emociones suavicen y dar bienvenida a que los próximos mensajes con saludos, sean recibidos con ansias, de seguro nos harán bien.

Que mejor manera de mantener intacta esa cadena invisible que nos une a todos aquellos que están donde los brazos no alcanzan. A partir de hoy incluye un Te quiero en tu saludo y deja que el destinatario y el entorno lo reciban.

Respira y vive.

P1010604

Por: Jessica Campos

Una iluminada y resplandeciente Torre Eiffel a las 19.00 hora local; una brisa fría y suave con mirada a un dinámico Río Sena; una vista amplia con atención plena a la Plaza de los Artistas en Montmartre. Tres momentos de conexión con la ciudad del amor París, Francia.

Cuando se trata de conocer nuevos destinos, he contado con esos llamados momentos de conexión. En mi opinión, ocurren para darte la bienvenida a ese lugar desconocido, para mostrarte el más amplio panorama, sus colores, sus olores, su esencia, su clima, su personalidad.

En ese orden ocurrieron. Luego de una extensa semana en la colorida Madrid, era hora de conocer la ciudad protagonista de Europa entera. Gris, pretensiosa y con un tanto de misterio fue mi primera impresión de ella. Iniciamos recorrido hacia el histórico Arc de Triomphe a través de sus calles amplias y concurridas, y por algún motivo desconocido, mi atención aún no era captada por esta ciudad, como resultado de ello mis primeras imágenes fueron etiquetadas con un “Bored in Paris”.

Retornamos por el mismo camino para dirigirnos al siguiente destino, no sin antes detenernos en la entrada del túnel que dio el último Adiós a la Princesa de Gales LadyDi, oscuro, estrecho y rodeado de flores en representación del amor que aún fluye. Minutos más tarde, estaba allí, exactamente como la describe cualquier website de turismo. Firme, con una textura sólida y un color que representa su fuerza, ubicada estratégicamente para ser captada desde cualquier espacio, La tour Eiffel. Escogimos una crepe de nutella propia de aquel lugar y nos dispusimos a esperar con ansias el evento en el que todos afirmaban que esta torre sería capaz de iluminar la ciudad entera. Así fue, a las 19.00 hora local, ella da la bienvenida a la noche, única en su espectáculo, capaz de cautivar todas las miradas y más de un corazón. Con sólo mirarla, se obtiene ese sentimiento del que hablaba varios posts atrás, felicidad; y por supuesto se comprende cuando me refería que el mundo se detiene, sin parar. Primer momento de conexión.

Toda la ciudad es transitable, cada rincón es merecedor de ser descubierto. Tomamos un extenso camino para llegar a la Cathédrale Notre Dame, haciendo parada en uno de los puentes peatonales. Concurrido por la abundancia de turistas tratando de captar sus recuerdos, logré abrir espacio para disfrutar de esa vista. De inmediato, todo tornó de manera lenta, sin voces ni distracciones, sólo una brisa fría y suave, y un dinámico Río Sena. Es así como esta ciudad me estaba brindando un segundo momento de conexión.

He aquí la explicación del título de este post. Finalizando el recorrido por la colina de Montmartre, aún con una imagen mental de Paris en forma panorámica, captada desde la Basilique du Sacré-Coeur, elegimos un descanso frente a la Place du Tertre. Ordenamos esta vez una crepe clásica, sólo miel, y en mi intento por seleccionar una bebida que no interfiriera este sabor, lo dejé en manos de la sugerencia del día: un Apple Mojito, por favor. Ya ubicada frente a esta admirable plaza, descubriendo lentamente cada uno de los actores que hacían de esta bebida una mezcla explosiva de sabores, con atención plena a esos artistas que tienen el don de dar vida en un lienzo a todo aquello que es captado por sus ojos, fue como obtuve mi tercer momento de conexión. Gracias, París.

Finalmente, toda mi atención fue captada, no hubo etiquetas que describieran lo vivido, las imágenes hablaron por sí solas. Sin duda alguna, un lugar mágico, con un deseo de volver como único souvenir.

Permite que tu próximo destino a conocer sea el responsable de darte la bienvenida, disfruta tus momentos de conexión, son ellos quienes tienen preparado los secretos de esos lugares, las imágenes que sólo tu mirada podrá captar y al final, son los que aseguran tu próximo boleto.

Respira y vive.