Alemania (190)

Por: Jessica Campos

Tres palabras en equilibrio, una de la mano de otra. Para definir cada una de ellas es preciso tomar como referencia el orden inverso. Para accionarlas se requiere el orden que está plasmado en el título.

Trabajando de manera organizada, se aclaran las ideas, utilizamos la energía necesaria y encontramos de manera visible el camino a seguir. Me traigo lo plasmado en Detenerse no es parar, “Todos conocemos ese lugar a dónde ir. Cada uno de nosotros tenemos uno distinto, o al menos tenemos una imagen de él. Nos encontramos trabajando día a día para llegar a él. Es nuestro norte. Concentramos todas nuestras energías hacia él, es nuestro camino a seguir, nuestra meta a lograr.” Suena simple, motivador y alcanzable. Y en efecto, lo es. Pero si algo debemos destacar es que para lograrlo, su peso recae sobre esa palabra común que se torna mentalmente de color al leer entre líneas esas frases; nosotros.

La palabra Norte expresa firmeza, decisión y por supuesto visión, de allí parte todo. Basta con que tengamos una meta a lograr, un objetivo que cumplir o simplemente hacer realidad uno de los doce deseos provenientes de las uvas de víspera de año nuevo. Es nuestra mirada a largo plazo, nuestra pisada al final de la meta.

Cerrar la puerta del vehículo para emprender camino, ubicar los pies en los dos pedales de la bicicleta, subir el último escalón del autobús, escuchar el silbato del ayudante de conductor de tren indicando luz verde a su partida; todos éstos son ejemplos asociados al Enfoque. Son esas acciones que parten de un sonido que sirve de alarma para indicarle al NorteAllá vamos”. Es el recorrido en cuestión. De nuestra parte está sólo contar con suficientes suministros para disfrutarlo: una cantidad precisa de pensamientos positivos, una onza de paciencia y una libreta que servirá de lienzo para asentar todas las lecciones aprendidas.

Intención; es nuestro hoy, el presente, el ahora. Se cuenta con sólo veinticuatro horas para vivirlo, y las siguientes veinticuatro para contarlo. Es nuestro rol, nuestro impulso al salir el sol y nuestro agradecimiento al ocultarse. Por ser el día a día, tendemos a obtener sentimientos en pro y contra de la felicidad, dependiendo del escenario y las sorpresas del entorno, pero que nada nos detenga, con sólo tener  firmeza, constancia, fe y un toque de humildad, resultaremos ganadores.

Ahora, accionemos.

Previamente indiqué que para ello tomaríamos el orden plasmado en el título. Por tanto la guía a seguir es: Intención, Enfoque, Norte. Nuestro hoy, nuestro camino, nuestra llegada al final del recorrido.

Explico por qué para llegar al Norte, su peso recae en cada uno de nosotros. Todos tenemos nuestras metas, y todos tenemos una manera propia lograrlas. Y me atrevo a decir propia, porque es allí donde surge esa habilidad creativa que llevamos dentro, donde damos lo mejor de nosotros. Además de esto, existe algo que hace aún más intensas esas ganas de seguir, de trabajar sin medida, sin patrón alguno: el sentimiento de compartir. Sin notarlo, mientras trabajamos en lo nuestro, observamos atentos a todo aquel que tenemos a un lado, aquel que cruza nuestro camino, el que a lo lejos vemos esforzarse en su objetivo; y sin pensarlo, ofrecemos nuestro apoyo, aporte, esa pizca de empuje que todos merecemos a lo largo del recorrido. Es natural, válido y el mejor sentimiento de felicidad obtenido. Ayudar a otros para que logren llegar a su Norte, nos completa esas ganas de vestir la medalla al final del camino, nos recuerda que no estamos solos en el mundo y sin dudarlo, nos hace más humanos.

No importa de qué tamaño sean tus sueños, tienes las herramientas y toda una vida para lograr­­­­­­­los. El tiempo lo decides tú, lo demás va sumando o restando. Al final es tu mirada en el resultado, acompañada de un profundo suspiro y una corazonada que hace que tu voz interna grite con orgullo Lo logré.

Respira y vive.

Detenerse no es parar

Por: Jessica Campos

A mi izquierda un joven inmerso en sus redes sociales, alimentando su sed de estar en aquel lugar que publica National Geographic, segundos después comparte su opinión expresando “es el mejor lugar del mundo”. A mi derecha dos personas mayores descargando su ira sobre el entorno, las miro con atención mientras me indican “cualquier lugar menos aquí”. Detrás, un joven expresando su impaciencia haciendo sonar su pisada, al coincidir su mirada afirma “aquí todo es lo mismo”. A lo lejos, una joven tras mostrador esperando atender a éstas personas y las emociones que traen consigo, se levanta y regresa minutos más tarde. El ciclo anterior se repite.

Reúno sus opiniones, que sin pedirlas fueron compartidas. Todas ubicadas en el tercer cuadrante, negativas con tendencia a una mayor negatividad. Luego analizo, ¿y si el mejor lugar del mundo es este? ¿Y si elijo este lugar ante cualquier otro? ¿Y si en verdad no es lo mismo, al contrario, este lugar hace la diferencia?

En el post anterior Mi primer blog, afirmaba que todos somos humanos y todos vivimos nuestras vidas a nuestro gusto; todos escogemos estar aquí y ahora. Pero qué está pasando que todos estamos contagiados por esa corriente de prisa que estamos viviendo, donde nos impacienta esperar, donde oímos sin escuchar, donde vemos sin observar, donde hablamos sin pensar. Hacia dónde nos lleva, o la pregunta sería a dónde queremos llegar. Cuál es ese lugar dónde llegar primero es mejor, donde no importa el daño que hacemos al entorno, lo importante es llegar, cuál es el premio al mejor lugar, cuál es la recompensa.

Ciertamente, todos conocemos ese lugar. Cada uno de nosotros tenemos uno distinto, o al menos tenemos una imagen de él. Nos encontramos trabajando día a día para llegar a él. Es nuestro norte. Concentramos todas nuestras energías hacia él, es nuestro camino a seguir, es nuestra meta a lograr. Despertamos pensando en él, vivimos pensando en él, dormimos pensando en él. Pero estamos olvidando una gran parte, quizás la más importante. Pensemos por un momento, si escogimos un lugar diferente a ese aquí que todos mencionan, ¿Rechazarlo o insultarlo nos acerca más rápido a nuestra meta? ¿Merece esas opiniones que se escuchan sin pedirlas? ¿Expresar nuestras emociones hará que el resto cambie su pensar?

Lo que aún no sabemos es si alguien habrá escogido ese aquí y al escuchar esas opiniones estamos afectando su pensar, su estadía. No estamos solos. Es posible que alguien más esté recorriendo un camino similar al nuestro. Sin embargo, también es posible que exista alguien cuya meta es opuesta a la nuestra. Es allí donde debemos hacer una pausa y compartir sin dañar, sin juzgar. Detenerse no es parar. Es sólo una forma de entender que la prisa no nos deja el mejor de los premios. Debemos disfrutar el recorrido. Es probable que hoy nuestra meta sea llegar a ese lugar, pero tal vez mañana sea regresar, y ese aquí seguirá estando aquí. Esperando.

Por tanto, debemos cosechar un buen camino, al final lo que buscamos es siempre estar bien. Antes de partir, miremos un segundo a nuestro alrededor y agradezcamos todo lo que aquí pudimos lograr. Es lo que permitirá encaminarnos en paz, en armonía. Es asegurar que nuestros pasos sean firmes hacia un mejor bienestar.

Que todas tus intenciones te permitan llegar a tu lugar, sin olvidar que el aquí cumplió su papel de ayudar.

Respira y vive.

Mi primer blog

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Por: Jessica Campos

Recientemente había querido concretar una idea que tenía tiempo dando vueltas en mi mente. La creación un «blog». He incursionado en varias redes sociales, sin embargo ya era hora de utilizar una que permitiera expresar de manera amplia, pensamientos que surgen de vivencias diarias. Luego de investigar sobre los websites disponibles para abrir un blog, así como las ventajas y desventajas, y realizar comparaciones entre los sitios; finalmente he decidido realizarlo en wordpress.com.

Disponer de un espacio personalizado para describir y expresar lo que se presenta a tu alrededor, es sin duda motivante. Desde mi perspectiva, considero que todos tenemos una manera propia de ver la vida, de disfrutarla, de vivirla; y algunos queremos llevarla un poco más allá, deseamos compartirla.

No existe una manera única de hacerlo, ni tampoco una correcta. El dejar fluir nuestros pensamientos y no esperar nada a cambio, genera satisfacción, así como también permite influir de manera positiva en nuestro entorno. Sin embargo, debemos recordar lo importante de escuchar, con atención, el feed-back que tienen nuestros oyentes y lectores. En eso se basa la retroalimentación, el complemento de hacernos sentir que estamos acompañados, que no vamos solos por el mundo.

Existen múltiples, por no decir infinitas, las categorías que identifican los contenidos de los blogs. Para éste, mi primer blog, considero que se ubicaría dentro de la categoría inspiración. El objetivo es compartir vivencias, experiencias, opiniones, que van desde las más simples como recordar la importancia de detenerse un minuto de nuestras veinticuatro horas diarias, para observar tu alrededor, enfocarse en la respiración, ubicar la mirada en cualquier punto o incluso cerrar los ojos, y a partir de ese momento: agradecer por lo que tienes, amar lo que haces y con un profundo respiro decir estoy viviendo. Les confieso, momentos como éstos, son reconfortantes, energizantes, motivadores. Al practicarlos nos renuevan, nos impulsan a seguir logrando nuestras metas y lo más importante, nos recuerdan lo acelerados que vamos por la vida, sin contemplar sus detalles.

Esto es una introducción a lo que poco a poco, a través de los posts compartiré con ustedes. Si dentro de tus planes también se encuentra la idea de abrir un blog, ve por ello. Siempre habrá alguien que esté buscando la respuesta que tú tienes.

Muchos éxitos en tus decisiones.

Respira y vive.