Por: Jessica Campos

He escuchado que la nueva modalidad escolar es a través de la plataforma online. Es curioso ver a los niños vestir su uniforme, llevar sus útiles y cruzar el extenso recorrido que existe hasta llegar a su sala, estudio o algún lugar apartado en la cocina de su hogar.

He intentado mirar detenidamente las imágenes que muestran esta nueva modalidad y contrastar con los recuerdos en mi disco duro (como lo llaman los Millenials), concluyendo que no importa la era que nos toque, la etapa escolar siempre será de gran interés almacenar.

Recuerdo claramente la emoción que brindaba hacer uso de los nuevos textos, utensilios y entrar en las nuevas aulas. La ilusión que se conseguía al volver a ver a tus amigos después de un rato de ausencia. Y el suspenso momentáneo que se sostenía antes de descubrir quién sería tu nuevo educador.

Verlos ahora disfrutar toda esa tecnología que involucran sus actividades, es sin duda de espectáculo. Observar la habilidad que tienen hasta los más pequeños al desenvolverse en esa interacción de pantallas los hace ver tan admirables. Y sin dejar a un lado, el esfuerzo que están haciendo los maestros para adaptar su programa educativo a sólo un click.

Desde mi espacio, solo puedo expresar mi deseo para que todos los niños y adolescentes del mundo tengan acceso a esta nueva modalidad. Que no se quede ninguno atrás.

Para aquellas personas que están aportando su granito de arena, donando a los más necesitados los equipos tecnológicos que ya no utilizan, un aplauso para ellos. Aquellos Administradores de Estado que están abriendo espacio en su presupuesto para la nueva modalidad de la educación, no queda más que brindarles un Thumbs-up. Por último, a ti papá, mamá, abuelo o abuela, que estás allí de cerquita al lado de los tuyos, viviendo este nuevo momento, solo queda decirte Gracias, gracias, gracias.

Que la educación siempre esté en primer lugar, sobre todo la que nace desde el Hogar.

Respira y Vive

Por: Jessica Campos

Tras ir en busca de él, finalmente va llegando, despacio, pero llegando.

Creo firmemente en el poder de Dios, también creo que este se hace más pleno si está conectado con nuestro poder interior. Allí, donde nace toda expectativa, todo sueño, toda petición.

Aunado a la prolongada (para nosotros) cuarentena, estaba en búsqueda de tiempo. Tiempo para desarrollar una de mis pasiones, escribir. Tiempo para plasmar mis experiencias que tanto gusto me da compartir. Tiempo para explorar cada una de las sensaciones y emociones percibidas luego de pasar un rato extenso a solas, ensimismada.

Aquí abro mi texto, en dos ideas principales.

Cuando me refiero a la medición que nos hemos atrevido a hacer sobre esta cuarenta, y que hemos etiquetado como prolongada, opino que es la equivocada. Todo tiempo tiene su propósito, toda historia tiene su final. Siendo repetitiva en mis últimos posts, insisto en que no veamos este tiempo desde lo cuantificable, sino desde lo calificable.

Esa normalidad a la que anhelamos volver ya no será llamada normalidad. Principalmente porque hubo cambios en los actores principales, nosotros. Por tanto, aprovechemos este tiempo, por muy prolongado que sea, porque tal vez mañana llegue a su final y no sabemos cuándo podamos volverlo a degustar. Que nuestro propósito sea VIVIRLO, sin prisa, con cuidado, con calma, con paciencia.

Mi segunda idea a plasmar refiere a mi experiencia durante estos intensos días, largas horas y hasta diferentes estaciones. Ha habido emociones, sí. Ha habido altibajos, también. Pero sobre todo he encontrado esa grandioso poder de conectar con la única persona que tenía rato sin prestarle atención, y que ha resultado ser una excelente compañía, que siempre ha estado allí en silencio, sin entorpecer: mi YO.

Desde mi perspectiva, podemos desarrollar la capacidad de conocernos, de evaluarnos, comunicarnos, respetarnos y valorarnos. Es la vida la que nos está permitiendo un periodo para lograrlo. Aún estamos a tiempo, siempre lo estaremos. Es un minuto al día lo que se necesita para preguntarte, de dónde vengo, dónde estoy, hacia dónde voy, pero sobre todo, antes de que termine ese minuto, intenta darle mayor peso a responder la pregunta más importante: ¿Quién soy?

Les confieso, ya yo lo intenté, y como resultado me surgieron unas ganas inmensas de continuar en este viaje de palabras. Vengo re-cargada de energías para escribirles más. Así que, por ahora, solo me queda comenzar a celebrar.

Respira y Vive

Por: Jessica Campos

Con este inicio de año, refiriéndome a los 31 días que acaban de transcurrir, no sé si pasó un mes, un año o una década.

¡Vaya entrada la que nos dejaste, Enero!

El primer mes del año siempre es retador, lo admito. Traemos tantas expectativas, entusiasmo y un extra de adrenalina que queremos juntar todo y gritar ¡Listo, lo logré!

Claro está, que nos apresuramos sin considerar que venimos de un largo acumulo de emociones que Navidad y Año nuevo nos brindó, y que nuestro cuerpo sólo está pidiendo un pequeño descanso y nuestra mente allí lentico nos susurra: con calma, por favor.

Todo esto nos va restando ritmo, energía y hasta nos retrasa en dar ese primer paso el día 1 ó el primer lunes.

Los días transcurren y sentimos que en vez de avanzar, nos paramos en una brecha del camino donde nos da temor cruzar. Y aquí es donde les digo: ¡No se preocupen, es normal!

Enero nos mostró que su función era simplemente enseñarnos que estamos preparados para lo que viene, que esas 05 interminables semanas era el tiempo perfecto para organizarnos y que sus 31 días eran los necesarios para encontrar nuestro BALANCE.

Menos mal ya entramos en el mes del Amor, porque si algo necesitamos es que ese sentimiento se conserve dentro de nosotros, nos permita actuar desde él, y lo más importante, podamos compartirlo con el entorno, de seguro más de uno lo está necesitando.

Con esto, quiero invitarlos a que NO se detengan, sigan firme en sus metas, vayan por ellas, sin miedo y sin titubeos.

Todo inicio es cuesta arriba, y todo final tiene su recompensa.

Que disfruten su año 2020, que sea un ciclo de brillo para ustedes.

Respira y Vive

Por: Jessica Campos

Mirar atrás con atención y por un tiempo limitado, es válido para lograr la única acción de Aceptar.

Mirar de reojo los últimos once meses, los últimos años, incluso la última década, te deja una sensación bonita de saber que viviste la vida tal como debías.

Y es que no hay correcto o incorrecto, no hay bien o no tan bien, no hay positivo o negativo. Se trata de momentos, todos esos que Dios tiene planeado para ti. Sí, para ti.

Aceptar el lugar donde estamos hoy, quiénes nos están acompañando, y lo que hacemos ahora, no es una decisión de ayer. La vida se ha encargado de juntar todos nuestros pasos, para ubicarnos en ese pequeño-gran espacio dónde estamos leyendo este post ahora.

Hace poco leí que una vez que damos paso en nuestra mente a la palabra Aceptar, tres cosas ocurren: nuestro cuerpo se relaja, nuestra vista se aclara y nuestro YO interno se concentra en confiar.

Confiar en que todo tiene un ritmo, un tiempo y espacio. Todo nace de una necesidad. Todo apunta siempre a una meta y que todos vamos en búsqueda de nuestra satisfacción personal.

Que este cierre de año 2019 les permita llegar a donde puedan sentir a plenitud su Paz, donde su corazón se sienta a gusto por estar al servicio de los demás y donde su mente entienda que mirar al frente no es correr al futuro, sino una guía para aceptar que vamos por dónde es.

Respira y Vive

Por: Jessica Campos

Recientemente descubrí que tardo seis minutos y ochenta respiraciones en tomar una taza de té. Todo fue posible saberlo tras entender que la vida te brinda estos momentos para aprender a desconectar del todo y conectar con lo más importante, contigo.

Muchas veces este tipo de acciones las dejamos pasar desapercibido. A la hora de servirnos una taza de té preferimos traernos todos nuestros ¿Por qué? y encerrarnos en una película mental donde los protagonistas llevan como nombre pasado y futuro, pero nunca presente.

Hay momentos en el día donde estamos a solas con nuestros pensamientos, construidos bien sea por un recuerdo o si somos bastante afortunados, por nuevas ideas. Digo afortunados, porque éstos son los que a la larga cobran valor.

Traer una propuesta al entorno, se logra tras un ciclo que contiene: tu esencia, tus ganas y tu constancia. Aquí repito la palabra Tu con toda intención, porque también he aprendido que nadie, absolutamente nadie, puede hacerlo por ti.

Este año, logré cumplir mi tercer aniversario de Respira y Vive Blog, para celebrarlo me detuve a leer el que fue mi primer post. Tres años después, puedo afirmar que he logrado mantener mi propuesta, compartir lecturas que nos desconecten del todo, y a través de mis letras e imágenes, hacer llegar a ustedes mensajes de reflexión o inspiración.

Ahora me permito decir, ¿alguna vez te has preguntado que puedes ofrecer al entorno?

Si nos vamos a los tiempos tecnológicos actuales, la variedad de herramientas útiles para presentar nuestro arte, es sencillamente inagotable. No te asustes, lo llamo arte porque todos contamos con ello, pocos lo hemos descubierto.

Te digo, sólo basta dar un giro de 360°, al paso que quieras, rápido o lento, pero con el único objetivo de llegar a ti. Quédate unos segundos allí, centrado, enfocado, escanea cada detalle y utiliza una lupa lo suficientemente grande que permita extraer la más mínima intención que tienes para CREAR. Eso que descubres, puede darle un positivo al entorno, mientras cubra con la necesidad de al menos UNA pudieras decir que ése, es tu arte.

Persiste, no decaigas en los intentos. Recuerda, la vida lleva su paso, somos nosotros quiénes queremos dar siempre el límite de velocidad. Basta con desacelerar, y entender que la recompensa siempre llega: al final.

Mi propuesta sigue siendo éste espacio, mi blog, al cual por ahora le sumaré la más interesante actividad de sentarme a esperar que me presentes la tuya. Inténtalo.

Respira y Vive.

Por: Jessica Campos

Despertamos, agradecemos, le damos a la mente cinco segundos para que haga un flashback al día anterior, respiramos conscientemente y nuestra voz interna nos susurra al oído un dulce ya no es ayer.

Si fue uno de esos días dónde el corazón latió con más rapidez de lo normal, la ráfaga de imágenes mentales se encargará de dibujar una sonrisa que tal vez nos dure hasta la primera taza de café.

Si por el contrario quedaron algunos pendientes, no hay otra opción que dejar para luego los “5 minutos más” y prepararse, porque la única oportunidad con la que contamos para resolverlos es el ahora.

Dicen que la vida es cíclica. Que esos momentos que dejamos con tres puntos suspensivos, volverán para reducirse a uno final. Los abrazos que dejamos a medio andar, vendrán con más calidez de lo normal. Y que a los nuestros que nos tocó decirles hasta luego, pronto escucharán un “welcome back”, o viceversa.

Todo nuevo amanecer es una oportunidad para renovarse, reinventarse y relajarse. Sí, relajarnos, porque si miramos alrededor podemos observar cómo todo va en cámara rápida. Queremos respuestas inmediatas, dejamos saludos en el aire, y nuestro nivel de tolerancia está irradiando una luz de alerta que nos indica que ha llegado a su final.

Dejemos el ayer en su lugar y empecemos por aprovechar el hoy. Si es de iniciar algo que está pendiente en el to-do list, desempolva y acciona. Si es de dar un gran paso, ata tus cordones y que sea la vida quién refuerce el camino para que no hayan tropiezos. Quien sabe, tal vez YouTube sólo está esperando que por fin nos decidamos a crear un canal para confirmar que sí llevamos un artista por dentro.

Mantengamos el enfoque siempre en dirección hacia nuestro Norte. Todo lo que hagamos será reflejado en un punto lejano al ahora. Los recuerdos sólo están hechos para ser los protagonistas del ayer.

El momento es hoy.

Respira y Vive.

Por: Jessica Campos

Para dar respuesta al título pudiera hablar de dos escenarios. Con mirada al frente puedo decir que llegan al punto donde la vista queda nublada por hacer enfoque en el punto final. Si miro al cielo, puedo afirmar que sobrepasan las nubes, incluso llegan mucho más alto de lo que un avión puede volar.

Sin duda, no tienen medida alguna que puedan representarlos.

Sé que hay sueños realizables y aquellos que sólo se presentan para darle un toque de alegría a la memoria, y con ello al corazón.

Yo elijo llevarlos de la mano a ambos. Qué mejor manera de vivir la vida a sabiendas que todo lo que pasa por nuestra mente puede lograrse. Sin importar su medida y su tiempo de espera.

Y es que allí radica su secreto, quitarle el enfoque a ese desmotivador tiempo de espera. Si lo logramos, seremos capaces de concentrarnos en identificar ese pálpito diferente que nos avisa que ya estamos cerca de llegar a lo que nos proponemos, que todo esfuerzo valió la pena y que ahora sólo nos queda disfrutar el momento.

Yo te invito hoy a hacer un listado de todo aquello que aún tienes por-cumplir. Que no se quede ni un sólo deseo fuera del conteo.

Con tu mirada al frente y atento a tu voz interna que de seguro estará repitiendo cada par de minutos un fuerte “lo lograré”, podrás dar respuesta cada vez que alguien se acerque a preguntar:

Y tus sueños, ¿hasta dónde llegan?

Respira y Vive

Por: Jessica Campos

Venezuela tiene dos hijos, el que firmemente gritó “ya regreso”, y aquel que susurra a voz lenta “por ahora, acá.”

Ambos con una montaña rusa de sentimientos, de no saber si moverse o simplemente estar.

Si juntaramos los recuerdos de cada uno, haríamos un scrapbook más alto que la torre Eiffel, más ancho que el Río de la Plata y más grande el propio Amor que tiene nuestro país por nosotros.

Si juntaramos los sueños que tenemos en lista de espera, tal vez estuvieramos encaminados a recoger el premio a primer lugar en Creatividad.

Por años, nos han recomendado cambiar pensamientos negativos por positivos, a fin de subir los ánimos que con acumulo de tiempo han caído. Yo comparto este juego mental, que se va engrandeciendo con sólo cerrar los ojos y disponerse a volar.

“Familia, Maracaibo, Sol, Lago, Playas, Margarita, Los Roques, Cayos, El Ávila, Montañas, Los Llanos, Sabana, Mochima, Amazonas, Orquídeas, Hallacas, Páramo, Joropo, Gaitas, y una caída libre desde el salto más alto del mundo, nuestro Ángel.”

Si estás, sonríe y sigue adelante. Si por ahora no estás, también sonríe y sigue adelante.

Esa punzadita en el corazón con sabor a nostalgia, sólo nos está invitando a internalizar un: Todo está bien, siempre lo ha estado y siempre lo estará.

Sigue tu Norte, la vida es ahora.

Respira y vive

Por: Jessica Campos

Confieso que le tengo miedo a las alturas, a la lluvia, a los espacios cerrados y a ciertos animales. Pero en este post no voy a hablar sobre miedos, sino de SOLTARLOS.

Hay decisiones que cuando llegan, te hacen sentir similar a una caída libre. Llevarlas a cabo no es del todo fácil pero cuando es el momento, no hay fuerza que lo impida y no hay manos que las detenga.

A medida que sumamos edad, nuestros objetivos aumentan y con ellos nuestros miedos. Dejamos de pensar en los “mañana veremos” y damos entrada a los ¿Y qué pasa sí?, lo que nos hace dudar y por ende postergar.

Pero les aseguro, la solución está en recordar cuatro palabras que siempre deben estar en primer lugar: “Dios tiene un plan”.

Cuando vamos en caída libre, sólo la brisa que golpea nuestro rostro es la protagonista. Eso, y por supuesto el incremento de velocidad de nuestras palpitaciones.

Liberamos control de nuestra mente y dejamos todo en manos del destino. Por tanto una sensación de felicidad va recorriendo hasta hacer que lo único de lo que nuestros espectadores estén atentos es al brillo que brota de nuestra sonrisa.

Si quieres intentarlo, basta con hacer un stop. Esa voz interna que va subiendo de tono es la única que debe ser atendida en el momento. Le está pididendo a tu mente que lo único que quiere hacer ahora es lo que les mencioné en el párrafo 1: SOLTAR.

Recuerda, todo está bien, siempre lo ha estado, y siempre lo estará. Es momento de observar el entorno en un giro de 360°, y cuando retornes al lugar donde comenzaste, cierra tus ojos y prepárate porque tu turno al salto será en 3, 2, 1. GO!

Respira y Vive

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Por: Jessica Campos

Es increíble ver cómo para esta fecha escribir se torna más fácil. Tal vez sea por ese sentir de que la Navidad se acerca y con ella su brillo, su olor, su sabor y su ambiente de celebración. O quizás por ese apretujo en el corazón que nos llega cuando el recuerdo se invade con imágenes de los que ya no están o aquellos que están a un paso de partir.

Puede también deberse a ese momento que tomamos para mirar atrás y ver cómo en once meses pudimos sentir más de una vez la llamada felicidad. O escuchar ese pálpito en el corazón con sólo pensar que estamos a pocos días de iniciar un nuevo ciclo y con él nuevas aventuras.

Quizás sea sólo por el hecho de que nos estamos deteniendo a observar que aunado a todas esas experiencias que trajo cada día, aún a nuestro lado siguen los que siempre están, los que dicen te quiero con dulzor, los que aún estando al filo de la pendiente nos sujetaron fuerte, los que nos hicieron mirar al espejo y ver que nuestra mirada reflejaba una sola palabra: fortaleza.

Aquí entra lo criollo, me disculpan los ajenos a nuestro país.

Debo admitir la valentía de aquellos que en Diciembre comerán sus hallacas Made in -The World-. Admiro también a aquellos que la comeremos con un nudo en la garganta que ni el agua es capaz de disolver. A ambos les digo, sólo una palabra nos hará ser más fuertes: fe.

Nos caracterizamos por ser humanos, emprendedores, cariñosos, y por sobre todo perseverantes. Y sé que si pudiéramos escribirle una carta a Santa, de seguro la palabra unión haría un eco. Pero si estamos leyendo esto, es porque ya no tenemos edad para eso, por lo tanto mantengamos el enfoque en nuestro norte. La vida nos invita a escribir nuestra historia, nuestra misión es darle un toque extra al guion que nos toca.

Hagamos un cierre de año contabilizando nuestras metas logradas, de seguro fueron muchas. Celebremos anclando nuestra mirada en el primer árbol de navidad que se cruce en nuestro camino y escuchemos con atención el sonido de las campanas que avisan que la mejor época del año ya está aquí.

Que nuestro tricolor nos arrope, estemos donde estemos, y nos haga sentir ese calor que como venezolanos nos toca.

Dicen que cada persona tiene una perspectiva diferente de ver las cosas, yo hoy escojo verlas con AMOR, invito a todo aquel que guste acompañarme.

Les recuerdo y re-afirmo el merecido título de este post, ser valiente a veces es lo mejor.

Respira y Vive