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Por: Jessica Campos

Pertenezco a ese pequeño porcentaje dentro de cada grupo de amigas que aún no posee ese regalo de Dios llamado hijos. Descuiden, cuando escribí la palabra regalo, también tuve un flashback sobre los regalos mencionados en el post anterior ¡Te regalo tu regalo!, pero les aseguro, esta vez no hablaremos de ese tipo.

Esa etapa donde toda mujer se convierte en Madre es indiscutiblemente admirable. Muchas de ellas invierten una gran cantidad de tiempo en planificarla, comenzando desde el día 1 en que la noticia es revelada, otras sin embargo, lo tienen todo preparado desde mucho tiempo antes, “en caso de que nueve meses no sea suficiente”, es lo que afirman; y hay algunas que no cuentan con tiempo alguno, porque sin saberlo, ya lo están siendo.

Es preciso saber que al ser Madre, se adquiere un empleo de por vida, un empleo muy característico válido decir, ya que no está permitido la discusión de su contrato. De inmediato das paso a cumplir un horario a tiempo completo, eres personal de confianza, trabajas más horas extras que las establecidas en cualquier Ley, cumples con guardias diurnas y nocturnas; y por supuesto, no existen días de descanso o feriados. Es probable que algunas con sólo leer estas líneas ya se lo estarán pensando, no worries, la parte positiva de este empleo es que cuenta con la mejor e inmediata remuneración: ésta es recibida a diario, en cada gesto de amor. Bueno, es lo que dice mi madre, y yo le creo.

Me pregunto cómo hacían las Amigas Madres para compartir todas sus experiencias en tiempos anteriores a los actualmente tecnológicos. Porque si algo ha sido útil en nuestros tiempos, son los aclamados grupos WhatsApp. En cuanto alguna de ellas inicia la conversación, es como sentarse a ver una película de acción-comedia-ciencia ficción con un poco de drama, bueno más de un poco. Podrían pasar horas intercambiando cada experiencia, siendo inevitable reír en muchos casos por la gracia que utilizan para describir cada situación, pero al final, cada una se lleva un buen aprendizaje y más de una resuelve sus dudas. Nosotras, las del mínimo porcentaje mencionado arriba, también aprendemos de ellas, sin que lo noten estamos allí atentas, observando cada una de sus palabras y haciendo un screenshot a cada comentario, hasta que sea hora de desempolvarlos y tomar lo mejor de ellos.

Sin duda existen miles de características que describen a cada Madre. Están las dedicadas, protectoras, defensoras, preocupadas, y hasta las cheerleaders. Todo su amor, dedicación y tiempo las hacen únicas. No existe patrón alguno, cada una va a su ritmo, condición y espacio, y los resultados están demostrados en sus maravillosos frutos.

Acudí a dos amigas para preguntarles ¿Qué se siente ser Madre?, comparto sus opiniones:

“Ser mamá nos transforma profundamente como seres humanos, esta transformación es constante y durará lo que dure nuestra vida, es un aprendizaje, renovación y descubrimiento junto a nuestros hijos, ellos suelen convertirse en nuestros mejores maestros »

“Es el amor verdadero. El amor a primera vista. Es único, es por quien realmente darías tu vida misma, es un sentimiento que llena tanto que te quedas sin palabras para explicarlo. Una madre es un ser bendecido por Dios, es hermoso pero también es lo más difícil porque de ti depende quién será tu hijo en el futuro, es educar, ayudar, enseñar, escuchar, hablar, tener paciencia, entender, aceptar, estudiar, comprensión, jugar. Es el trabajo más fuerte y el mejor recompensado con cada beso, con cada abrazo, con cada mami te amo!”

Palabras que inspiran, ¿verdad?

Elegí hablar de ellas por ser este el mes donde son las protagonistas. Es primordial realzar su importancia, su valor, su espíritu de guerreras, sobre todo a aquellas quienes se van estrenando en el ámbito y vienen con un extra de fuerzas para atender todo, sin dejar escapar un mínimo de detalle.

Felicidades a todas mis Amigas Madres, en especial a mi favorita, Judith.

Respira y vive.