Respira y Vive

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Por: Jessica Campos

Hoy 10, celebro mi post #10

Y bien, escribir posts ha tornado algo rutinario y entretenido. No pensé tener tantos tópicos de los que hablar, pero los que he escogido hasta ahora han tenido más de un feedback, lo que lo convierte este blog en un gran motivador para mí. A todos, Gracias.

Recientemente me preguntaban dónde encuentro la inspiración para escribir, y dos cosas inmediatas ocurrieron para dar respuesta a esa pregunta. Primero, el tiempo hizo un breve stop, porque desde mi perspectiva la palabra escribir es referida a grandes autores, por lo que fue preciso dejar claro que según eso, estoy dentro de la categoría aprendiz. Siguiente a esto, dejé fluir mentalmente todo lo escrito hasta ahora, pudiendo hallar una respuesta. La comparto.

“Es una mezcla de intención y amor. Intención, por tener como único objetivo regalar un rato de lectura que nos desconecte de todo, dejando en lo posible un mensaje de reflexión o inspiración. Amor, por ser el sentimiento que deseo compartir, en miras de minimizar toda ira, rencor y pensamientos negativos que presenciamos en el entorno”.

He utilizado para el cierre de cada post, dos palabras que nos recuerdan las acciones que como personas tenemos a nuestro alcance; gratis, ilimitadas e inmediatas: Respira y Vive. Aunque parezca básico, no está de más recordarlas, sobre todo con la prisa que hemos decidido vivir estos tiempos.

Son contadas las veces durante el día que nos enfocamos en nuestra respiración. Por ser algo tan elemental, pasa desapercibido. Excepto en casos de congestión nasal o una buena meditación. La cual desde mi perspectiva, debería ser parte de las actividades en nuestros inicios de escuela. Por sus beneficios y por ser una de las herramientas que nos enseña luego en nuestras vidas que Detenerse, no es parar.

Vivir; otra de nuestras acciones elementales. Mi intención es darle un sentido más allá a-b-c que nos enseñan sobre ella. Es recordar que tenemos muchas cosas a nuestro alcance que no son captadas con atención, y que en efecto lo merecen. Para muchos, son etiquetadas como pequeños detalles que se pierden en la gran montaña de cosas importantes. Para la vida, son cosas importantes que se pierden en la gran montaña de cosas sin detalles. Si nos pusiéramos del lado de ésta última, de seguro aprenderíamos la lección. Basta con darle un primer lugar al resplandor del sol, la textura del aire, el color de las plantas, el sabor del agua, el brillo de la luna, o tal vez ese algo que a veces no notamos, y hasta afirmamos que interrumpe nuestro andar: la persona a nuestro lado, siendo un ajeno o uno de los nuestros. Hagamos la prueba, un día es válido para apreciar el efecto, o quizás veintiún, y así aprovechamos de hacerlo un hábito, como dicen los expertos.

Inspiración, reflexión, paz, felicidad y motivación son algunos de los elogios que este blog ha recibido de todo aquel que ha tomado unos minutos de su tiempo para leer con atención. Una vez más, Gracias.

Para cerrar, quiero recordarles el mensaje en cada post que he publicado. Sírvanse en aplicarlos, disfrutarlos, compartirlos y hasta guardarlos. Nos vemos en el #11.

Respira y vive.

1. Mi primer blog. El inicio e impulso a seguir. Intenta crear uno, siempre habrá alguien buscando la respuesta que tú tienes.

2. Detenerse no es parar. Cada uno de nosotros tenemos un lugar a dónde ir, o al menos tenemos una imagen de él. Siempre buscamos estar bien. Antes de seguir, miremos a nuestro alrededor y agradezcamos. Asegurémonos de cosechar un buen camino.

3. Receta para la FELICIDAD. No la busques, no existe. La felicidad ya está en cada uno de nosotros, en nuestro interior y es única.

4. ¡Te regalo tu regalo! Cuidemos los regalos que estamos entregando, y recuerden, es válido devolver aquellos que no merecemos.

5. Amigas Madres. Todos tenemos la suerte de tenerlas, en nuestras manos está quererlas, admirarlas y sobre todo entenderlas.

6. Apple Mojito, por favor. Permite que todo destino por conocer te ofrezca momentos de conexión, son ellos quienes tienen las imágenes que sólo tu mirada podrá captar y al final, son lo que aseguran tu próximo boleto.

7. Cambio un Te extraño, por un Te quiero. Que todo aquel que está donde los brazos no alcanzan, reciba de ti un TE QUIERO, vivamos el presente. De seguro nos hará bien.

8. Un vuelo de trece horas. No existe lugar y momento perfecto para hablar de nuestro hermoso país. Descríbelo en cualquier espacio, haz que todos conozcan lo que nuestros rincones tienen para ofrecer.

9. Intención, Enfoque, Norte. Esa es la guía para lograr nuestras metas, objetivos y sueños. Es nuestro hoy, nuestro camino, nuestra llegada al final del recorrido.

10. Respira y Vive. Simplemente eso, Respira y Vive.

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Por: Jessica Campos

Tres palabras en equilibrio, una de la mano de otra. Para definir cada una de ellas es preciso tomar como referencia el orden inverso. Para accionarlas se requiere el orden que está plasmado en el título.

Trabajando de manera organizada, se aclaran las ideas, utilizamos la energía necesaria y encontramos de manera visible el camino a seguir. Me traigo lo plasmado en Detenerse no es parar, “Todos conocemos ese lugar a dónde ir. Cada uno de nosotros tenemos uno distinto, o al menos tenemos una imagen de él. Nos encontramos trabajando día a día para llegar a él. Es nuestro norte. Concentramos todas nuestras energías hacia él, es nuestro camino a seguir, nuestra meta a lograr.” Suena simple, motivador y alcanzable. Y en efecto, lo es. Pero si algo debemos destacar es que para lograrlo, su peso recae sobre esa palabra común que se torna mentalmente de color al leer entre líneas esas frases; nosotros.

La palabra Norte expresa firmeza, decisión y por supuesto visión, de allí parte todo. Basta con que tengamos una meta a lograr, un objetivo que cumplir o simplemente hacer realidad uno de los doce deseos provenientes de las uvas de víspera de año nuevo. Es nuestra mirada a largo plazo, nuestra pisada al final de la meta.

Cerrar la puerta del vehículo para emprender camino, ubicar los pies en los dos pedales de la bicicleta, subir el último escalón del autobús, escuchar el silbato del ayudante de conductor de tren indicando luz verde a su partida; todos éstos son ejemplos asociados al Enfoque. Son esas acciones que parten de un sonido que sirve de alarma para indicarle al NorteAllá vamos”. Es el recorrido en cuestión. De nuestra parte está sólo contar con suficientes suministros para disfrutarlo: una cantidad precisa de pensamientos positivos, una onza de paciencia y una libreta que servirá de lienzo para asentar todas las lecciones aprendidas.

Intención; es nuestro hoy, el presente, el ahora. Se cuenta con sólo veinticuatro horas para vivirlo, y las siguientes veinticuatro para contarlo. Es nuestro rol, nuestro impulso al salir el sol y nuestro agradecimiento al ocultarse. Por ser el día a día, tendemos a obtener sentimientos en pro y contra de la felicidad, dependiendo del escenario y las sorpresas del entorno, pero que nada nos detenga, con sólo tener  firmeza, constancia, fe y un toque de humildad, resultaremos ganadores.

Ahora, accionemos.

Previamente indiqué que para ello tomaríamos el orden plasmado en el título. Por tanto la guía a seguir es: Intención, Enfoque, Norte. Nuestro hoy, nuestro camino, nuestra llegada al final del recorrido.

Explico por qué para llegar al Norte, su peso recae en cada uno de nosotros. Todos tenemos nuestras metas, y todos tenemos una manera propia lograrlas. Y me atrevo a decir propia, porque es allí donde surge esa habilidad creativa que llevamos dentro, donde damos lo mejor de nosotros. Además de esto, existe algo que hace aún más intensas esas ganas de seguir, de trabajar sin medida, sin patrón alguno: el sentimiento de compartir. Sin notarlo, mientras trabajamos en lo nuestro, observamos atentos a todo aquel que tenemos a un lado, aquel que cruza nuestro camino, el que a lo lejos vemos esforzarse en su objetivo; y sin pensarlo, ofrecemos nuestro apoyo, aporte, esa pizca de empuje que todos merecemos a lo largo del recorrido. Es natural, válido y el mejor sentimiento de felicidad obtenido. Ayudar a otros para que logren llegar a su Norte, nos completa esas ganas de vestir la medalla al final del camino, nos recuerda que no estamos solos en el mundo y sin dudarlo, nos hace más humanos.

No importa de qué tamaño sean tus sueños, tienes las herramientas y toda una vida para lograr­­­­­­­los. El tiempo lo decides tú, lo demás va sumando o restando. Al final es tu mirada en el resultado, acompañada de un profundo suspiro y una corazonada que hace que tu voz interna grite con orgullo Lo logré.

Respira y vive.

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Por: Jessica Campos

Una iluminada y resplandeciente Torre Eiffel a las 19.00 hora local; una brisa fría y suave con mirada a un dinámico Río Sena; una vista amplia con atención plena a la Plaza de los Artistas en Montmartre. Tres momentos de conexión con la ciudad del amor París, Francia.

Cuando se trata de conocer nuevos destinos, he contado con esos llamados momentos de conexión. En mi opinión, ocurren para darte la bienvenida a ese lugar desconocido, para mostrarte el más amplio panorama, sus colores, sus olores, su esencia, su clima, su personalidad.

En ese orden ocurrieron. Luego de una extensa semana en la colorida Madrid, era hora de conocer la ciudad protagonista de Europa entera. Gris, pretensiosa y con un tanto de misterio fue mi primera impresión de ella. Iniciamos recorrido hacia el histórico Arc de Triomphe a través de sus calles amplias y concurridas, y por algún motivo desconocido, mi atención aún no era captada por esta ciudad, como resultado de ello mis primeras imágenes fueron etiquetadas con un “Bored in Paris”.

Retornamos por el mismo camino para dirigirnos al siguiente destino, no sin antes detenernos en la entrada del túnel que dio el último Adiós a la Princesa de Gales LadyDi, oscuro, estrecho y rodeado de flores en representación del amor que aún fluye. Minutos más tarde, estaba allí, exactamente como la describe cualquier website de turismo. Firme, con una textura sólida y un color que representa su fuerza, ubicada estratégicamente para ser captada desde cualquier espacio, La tour Eiffel. Escogimos una crepe de nutella propia de aquel lugar y nos dispusimos a esperar con ansias el evento en el que todos afirmaban que esta torre sería capaz de iluminar la ciudad entera. Así fue, a las 19.00 hora local, ella da la bienvenida a la noche, única en su espectáculo, capaz de cautivar todas las miradas y más de un corazón. Con sólo mirarla, se obtiene ese sentimiento del que hablaba varios posts atrás, felicidad; y por supuesto se comprende cuando me refería que el mundo se detiene, sin parar. Primer momento de conexión.

Toda la ciudad es transitable, cada rincón es merecedor de ser descubierto. Tomamos un extenso camino para llegar a la Cathédrale Notre Dame, haciendo parada en uno de los puentes peatonales. Concurrido por la abundancia de turistas tratando de captar sus recuerdos, logré abrir espacio para disfrutar de esa vista. De inmediato, todo tornó de manera lenta, sin voces ni distracciones, sólo una brisa fría y suave, y un dinámico Río Sena. Es así como esta ciudad me estaba brindando un segundo momento de conexión.

He aquí la explicación del título de este post. Finalizando el recorrido por la colina de Montmartre, aún con una imagen mental de Paris en forma panorámica, captada desde la Basilique du Sacré-Coeur, elegimos un descanso frente a la Place du Tertre. Ordenamos esta vez una crepe clásica, sólo miel, y en mi intento por seleccionar una bebida que no interfiriera este sabor, lo dejé en manos de la sugerencia del día: un Apple Mojito, por favor. Ya ubicada frente a esta admirable plaza, descubriendo lentamente cada uno de los actores que hacían de esta bebida una mezcla explosiva de sabores, con atención plena a esos artistas que tienen el don de dar vida en un lienzo a todo aquello que es captado por sus ojos, fue como obtuve mi tercer momento de conexión. Gracias, París.

Finalmente, toda mi atención fue captada, no hubo etiquetas que describieran lo vivido, las imágenes hablaron por sí solas. Sin duda alguna, un lugar mágico, con un deseo de volver como único souvenir.

Permite que tu próximo destino a conocer sea el responsable de darte la bienvenida, disfruta tus momentos de conexión, son ellos quienes tienen preparado los secretos de esos lugares, las imágenes que sólo tu mirada podrá captar y al final, son los que aseguran tu próximo boleto.

Respira y vive.

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Por: Jessica Campos

No la busques, no existe.

Me gustaría que todos los artículos escritos con ese título comenzaran como lo he hecho en este post, así entenderíamos que por muy atractivo que suene, nos equivocamos al hacer el intento de buscar en la web, en libros y hasta en tiendas algo que realmente ya tenemos cada uno de nosotros, y que es único.

La felicidad no es un paso a paso, ni mucho menos una mezcla de medidas exactas de ingredientes a cierta temperatura y con cierta forma de preparación. Acaso nos hemos preguntado qué pasaría si no encontramos todos los ingredientes que esas recetas nos proponen, ¿tendríamos como resultado una felicidad a medias? O quizás quedaría en cuestión el resultado de esa felicidad dependiendo de nuestro nivel en la forma de preparación, ¿sería una felicidad nivel aprendiz, felicidad nivel pro, felicidad nivel master?

Existen infinidad de libros cuyos autores afirman que la felicidad viene de adentro, de nosotros. Y es aquí donde propongo un aplauso para ellos. Es así, la felicidad es aquel sentimiento que nos llega en cualquier momento, lugar, incluso estando solos o acompañados. Si nos traemos un poco de lo publicado en el post anterior, donde afirmaba que Detenerse no es parar, precisamente ese es el camino a seguir para sentir la felicidad. Se trata de vivir nuestras vidas, con naturalidad, identificando ese cambio en nosotros, ese brillo en  nuestros ojos, ese pálpito diferente en nuestros corazones, esa sonrisa inevitable, esa exhalación extensa, esas ganas de cantar, esa risa incontrolable, esa lágrima con un tanto de dulzor, esa sensación de que el mundo se detiene, sin parar.

Y quién más que nosotros mismos para descubrirlo. Por qué dejarlo en manos de Google para que nos muestre el paso a paso de cómo lograrlo – “muchas gracias Sr. Buscador, pero esta vez pasamos”. Y claro está, que tampoco se necesita algún motivo específico para que llegue a nosotros. Cada día puede presentarse desde la forma más mínima hasta la más llamativa alertando nuestro alrededor, contagiando de ese sentimiento hasta hacerlo común.

Compartir sentimientos de felicidad con otros es válido, sin embargo es nuestra responsabilidad permitir que cada persona sea capaz de identificar aquellos que son propios, los que utilizarán para enriquecer su corazón, su alma. Enumerarlos sería agotador, pero vivirlos en el momento y mirar atrás solo para recordar lo grato que fueron, es un motor impulsor. Más que palabras son gestos simples, sencillos, tal como despertarse y sentir que tenemos otro día para vivir, compartir un mensaje de buenos días, son esos cinco peligrosos minutos de sueño profundo que llegan luego de suspender el sonido del despertador, es sentir olor del café, saludar al vecino, detallar la carita de los niños al llegar al colegio con su humor más agradable, es ver tu bandeja de correos pidiendo auxilio y aun así optar por saborear primero otra taza de café; al fin y al cabo sólo es el principio de la mañana y ya la felicidad te ha tocado y tú le has dado la bienvenida, todavía queda mucho por llegar.

Basta con buscar en nuestro interior ese sentimiento de felicidad, repetirlo durante el día y vivirlo en cada momento, teniendo en cuenta que somos afortunados de tenerla. Dejémosla fluir.

Y tú, ¿cuántas veces has sentido felicidad hoy?

Respira y vive.